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Un lugar de memoria universal

En 2018 solicitamos al Ayuntamiento de Madrid convertir el histórico edificio en el Centro Robert Capa para la interpretación de los bombardeos aéreos de Madrid como homenaje y recuerdo del bombardeo que sufrió la población civil de Madrid durante la Guerra Civil.

 

Con la alegría de haber conseguido el realojo de los vecinos y la expropiación del edificio para dotación cultural por parte del Ayuntamiento de Madrid, nuestro empeño se centra ahora en lograr que se ponga en pie este lugar de memoria para Madrid.

Durante su intervención en el conflicto español, la aviación alemana e italiana utilizó a los madrileños para ensayar nuevas tácticas de terror aéreo sistemático que luego usarían en la Segunda Guerra Mundial. Un cruel experimento que convirtió a Madrid en la primera gran capital de Europa en sufrir una barbarie de tales dimensiones. Sin embargo, es un hecho de gran relevancia para la historia de la ciudad que hoy apenas es conocido por sus habitantes.

 

El proyecto que presentamos va indisolublemente asociado a la figura de quién denunció mundialmente aquel drama: el fotógrafo Robert Capa. La difusión de sus imágenes a través de la prensa internacional, en las que se mostraba la devastación de la lluvia de bombas arrojada sobre los más débiles, hizo reaccionar al mundo. Por ello, consideramos que el nuevo centro debería llevar su nombre, lo que daría al mismo una dimensión internacional, quedando así configurado el Centro Robert Capa para la interpretación de los bombardeos aéreos de Madrid.

Respetar el pasado para un nuevo futuro

 

Impulsamos esta propuesta partiendo de una respetuosa mirada hacia el pasado del edificio para que el visitante del futuro Centro Robert Capa pueda entender a primera vista lo que aquí sucedió durante la guerra.

 

Por , entendemos que es fundamental mantener el volumen y estructura original del edificio — cuestión que ha sido una exigencia constante de la Plataforma #SalvaPeironcely10 en la solicitud de protección del inmueble—, efectuando tan solo algunas intervenciones en su interior que permitan acomodarlo a su nuevo uso como espacio expositivo, cumpliendo la normativa arquitectónica.

 

Modificar su volumen, levantando nuevas plantas, o su estructura interna, cambiaría el significado del edificio y no permitiría “interpretar” correctamente lo que aquí sucedió: Peironcely 10 y su entorno fue bombardeado por ser el humilde hogar de la población madrileña, lo que refleja la crueldad de quienes lo hicieron.

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El entorno

 

Los paramentos exteriores de Peironcely 10 se restaurarán, eliminando los parches y añadidos posteriores (enlucidos de yeso y pintura realizados por el dueño en los últimos meses), devolviendo el aspecto original del muro de ladrillo según aparece en las fotografías de Robert Capa.

 

Asimismo, se procederá a la restauración de los «quita barros» que se hallan a la puerta de cada una de las viviendas, que nos hablan de que cuando se construyó el edificio, los alrededores del mismo eran un auténtico lodazal en las épocas de lluvia. De la fachada exterior se eliminarán también todos los añadidos de época moderna, como máquinas de aire acondicionado y toldos.

La estructura interior

 

Respetando la estructura actual de edificio y los corredores de distribución, incluidos los patios, situados al este y oeste, se establecen cinco zonas:

 

1. Sala de exposiciones. Un espacio de 258 m2 que surge de la eliminación de la tabiquería interior de las viviendas correspondientes a los números 1, 3, 5, 6, 7, 8, 11, 12, 13, 14. En el espacio expositivo, se habilita una zona de recepción para la atención de los visitantes y control de entradas.

 

2. Aseos públicos. Creación de servicios de aseo público en el espacio de la vivienda número 9. 

 

3. Museo vivienda. Recreación original de una casa según fue diseñada en 1927. Recuperación de uno de las antiguas letrinas compartidas en el patio oeste.

 

4. Sala de proyección/polivalente. Salón de 43 m2 destinado a la exhibición de documentales, conferencias y coloquios.

 

5. Instalaciones. Zona para el alojamiento de equipos y suministros del edificio, con unas dimensiones de 14,96 m2 . 

Por último, dentro de la estructura interior se contempla también la recuperación y restauración del pozo situado en el patio oeste, actualmente cegado por el dueño. Un elemento que nos habla de la forma de vida de un Madrid hoy completamente desaparecido.

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